Esta vez comparto tres breves historias que se entrelazan y toman forma de nudo, convirtiéndose en retos colectivos. Me refiero a Margarita, Virginia y Rafael, quienes tienen trayectorias y vocaciones claramente diferenciadas, pero con interacciones que pueden ser muy normales en cualquier lugar.

Tres hilos, un nudo y grandes retos

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Esta vez comparto tres breves historias que se entrelazan y toman forma de nudo, convirtiéndose en retos colectivos.

Me refiero a Margarita, Virginia y Rafael, quienes tienen trayectorias y vocaciones claramente diferenciadas, pero con interacciones que pueden ser muy normales en cualquier lugar. 

Margarita convirtió en realidad un gran sueño: hacerse profesional. La dedicación y grandes esfuerzos de sus progenitores, sumados al aporte de docentes con alto sentido de su vocación para ayudar a descubrir y pulir talentos, encontraron en la actitud de la muchacha el caldo perfecto para convertir su potencial en potencia.

Largo tiempo de estudios, muchísimas tareas, así como uno que otro momento de frustración han caracterizado su paso por las aulas. Pero también la felicidad de “ya sé leer” o admirar esa evolución que se aprecia, gracias a que su madre encontró la fórmula para guardar y encontrar fotografías y uno que otro video, han contribuido al equilibrio que todo ser humano ha de buscar.

Virginia, maestra enfocada en aquello de que la educación debe ayudar a entender, a ser y a hacer, suele empeñarse en tratar tanto contenidos que aporten como referentes que inspiren y mantengan en la mejor de las sendas a quienes pasan por sus manos.

Eso es lo que motiva que un día, con alguna razón, Virginia dedique uno que otro rato a abordar temas que se convierten en lecciones de vida. Así es como, con un grano de habichuela, ella se explaya explicando temas que incluyen desde la vida y nuestro respeto por ella hasta la falta de alimento que provoca la muerte de millones de seres humanos cada año en el mundo.

Un día Virginia utilizó una técnica que marcó a Margarita. Con motivo de un ocho de marzo, la profesora realizó un discoforum, utilizando uno de esos temas musicales con expresiones que menosprecian y ofenden la dignidad de las mujeres.

Desde la experiencia de ese día, tanto Margarita como sus compañeros tienen bien claro que una cosa es un ritmo contagioso y otra muy diferente es el mensaje, claro o envuelto, de todo lo que nos llega ya sea a través de medios tradicionales o por las denominadas redes sociales.

Virginia suele cuidar mucho cada vez que trata en el aula temas que pudieran tener alguna connotación política, sobre todo en tiempos electorales. Pero la familia de Margarita siempre se ha identificado con el partido cuyo líder local es Rafael. Por eso, desde pequeñita ella lo considera como de la familia. Además de encontrarse su foto en afiches por doquier, Rafael tiene abiertas 24/7 las puertas de su casa.

Desde que Rafael se enteró de que la muchacha se iba a graduar con honores, lo primero que hizo fue un compromiso con la familia para ir más allá de la simple carta de recomendación. Por eso la remitió a un funcionario que, aunque nació en ese pueblo, está a cargo de una importante dependencia gubernamental.

Todo comenzó a marchar “a pedir de boca” con la joven profesional. Como llegó recomendada por Rafael, no la hicieron esperar mucho. Le ofrecieron algo de tomar, que terminan llevándoselo al despacho porque la dedicada y notable recién graduada contaba con méritos más que suficientes, además de las muy buenas conexiones para abrirse campo en su profesión.

Tan buenas eran esas conexiones que, además de su nombramiento inmediato, recibió la buena nueva de que podría ir acompañada del funcionario a su pueblo porque ese fin de semana encabezaría un operativo de ayuda a empobrecidos en esa localidad.

Fueron muchas las felicitaciones, las celebraciones en la casa de los familiares de Margarita, con el funcionario como invitado de honor. Y como era de esperarse, concluido el operativo, Margarita viajaría con el amable y noble funcionario a iniciar sus labores en la capital.

Pero la “amabilidad” y “nobleza” del funcionario se tornaron cuestionables desde que descubrió que aquella influencia de la profesora Virginia había plantado una semilla que ya era árbol frondoso, convertido en valores en Margarita.

La negativa ante las pretensiones sexuales del funcionario provocó que quedara sin efecto aquel nombramiento al vapor.

La historia de Margarita puede ser la de cualquier joven mujer en cualquier lugar de República Dominicana. No es extraño que así suceda en un país en donde la dignidad y el derecho a decidir de las personas se convierte en show mediático, mientras tres mujeres son asesinadas por sus parejas o exparejas en un solo día.