El sistema que sirve agua a millones de personas en las distintas ciudades del país suele ser motivo de malestar para los usuarios del servicio. Se puede concluir que todo se debe a la escasez del líquido, pero, es más complejo, se agregan factores como la corrosión e impureza de esa materia en los usos domésticos o el alto costo que pagan algunos hogares por un producto de calidades deficientes. 

¿Qué pasa con el agua potable?  

AGUAJERO DIGITAL

POR TOMAS MARTE

El sistema que sirve agua a millones de personas en las distintas ciudades del país suele ser motivo de malestar para los usuarios del servicio. Se puede concluir que todo se debe a la escasez del líquido, pero, es más complejo, se agregan factores como la corrosión e impureza de esa materia en los usos domésticos o el alto costo que pagan algunos hogares por un producto de calidades deficientes. 

En Villa Francisca, unos de los sectores más populares de la capital, aún se carga agua desde posos hasta los hogares debido a que no existe red de servicio instalada en las vías de esa barriada. 

Comunidades como Evaristo Morales, en el Distrito Nacional, o Invivienda, en el extremo oriental de la provincia Santo Domingo, frecuentemente se reportan casos donde el agua llega contaminada con desechos cloacales. 

Estos ejemplos son muestras de la vulnerabilidad de los usuarios de distintas zonas que tienen que enfrentar situaciones con este producto de consumo masivo y que, según la Constitución de la República en su artículo 15, “el agua constituye patrimonio nacional estratégico de uso público, inalienable, imprescriptible, inembargable y esencial para la vida. El consumo humano del agua tiene prioridad sobre cualquier otro uso. El Estado promoverá la elaboración e implementación de políticas efectivas para la protección de los recursos hídricos de la Nación.” 

No obstante, los episodios denunciados de problemas de acceso a este importantísimo recurso, además de los casos donde la calidad pone en riesgo otros derechos fundamentales como la salud, o en el peor de los casos, la vida, los poderes públicos y órganos del Estado, han tenido contratiempos con la garantía de acceso adecuado al agua. 

El pasado director del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (CAASD), Alejandro Motas expresó en el ejercicio de sus funciones que el líquido que llegaba a los hogares, por los grifos, estaba en más del 90% acta para el consumo humano directo, esta afirmación fue desmentida por estudios realizados en diferentes sectores donde se demostró que el muestreo reflejaba rastros de bacterias coliformes y un sinnúmero de impurezas que hacían del agua un almacén de enfermedades.   

Pero este mal se extiende en todo el territorio, el deterioro por falta de mantenimiento en las redes de acueductos genera fragilidad y con alta frecuencia las aguas que van a los hogares se mesclan con las que se escapan al manto freático desde cloacas y sanitarios, haciéndolas no aptas para su uso doméstico. 

Sólo en Santo Domingo, existen alrededor de 15,000 pozos para la extracción de agua del subsuelo, otro punto peligroso para quienes consumen esos líquidos debido a que, regularmente, justo donde se extrae agua se perfora la capa terrestre para descargar los sistemas sanitarios, esos agujeros de desagüe carecen de registro, lo que dificulta tener dato de cuantos existen en la capital.   

Escasez 

Cíclicamente hay recesión en los embalses debido a la sequía y sedimentación de esos sistemas de almacenamiento. A nivel nacional existen 34 presas, con capacidad para 2,3 millones de metros cúbicos, al parecer esta capacidad no es suficiente para suplir la demanda de millones de usuarios. 

El aprovechamiento de caudales importantes como el inmenso rio Ozama, el cuarto más largo del país con un poderoso caudal que lo hace el segundo en ese renglón, es de alta importancia, el almacenaje de agua debe ser ampliado a una capacidad casi el doble de la actual. La furia de la sequía ha dejado al desnudo esa debilidad que pone en incertidumbre a los que dependen de ese sistema para abastecer sus necesidades domésticas, pero también a quienes irrigan sus cosechas.  

Actualmente hay retos que deben ser prioridad de legisladores y del poder ejecutivo, los más importantes según el reclamo de la sociedad son, garantizar la calidad del agua potable, ampliar el acceso a este singular sistema y crear las condiciones para la expansión de la capacidad de presas y embalses con el objetivo de frenar la sequía que se anuncia cada año con la llegada de la primavera.