El Poder Ejecutivo creó, mediante el decreto 645-21, el Sistema Nacional de Seguridad Ciudadana (SINSEC), mecanismo que, bajo el paraguas del Ministerio de Interior y Policía, deberá coordinar y articular las distintas instancias del sector público. Con lo que se buscaría, la implementación de las políticas públicas de Seguridad Ciudadana y promover soluciones con la participación e integración del sector privado. 

¿Pretender la seguridad repitiendo los mismos errores? 

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El Poder Ejecutivo creó, mediante el decreto 645-21, el Sistema Nacional de Seguridad Ciudadana (SINSEC), mecanismo que, bajo el paraguas del Ministerio de Interior y Policía, deberá coordinar y articular las distintas instancias del sector público. Con lo que se buscaría, la implementación de las políticas públicas de Seguridad Ciudadana y promover soluciones con la participación e integración del sector privado. 

Hasta ahí, todo está bien. El asunto es que, este decreto pretende un enfoque civil y policial, lo que no es malo, es lo correcto. Sin embargo, no logra conformar una silueta que defina ese propósito. Lo que lo fuerza, a ser todavía, un intento inconsistente. En primer lugar, porque pareciera ser que no se entiende que, sin políticas públicas, no se puede crear nada, al menos con fundamentos.  

Vamos a ponernos en contexto, para que esto pueda ser entendido, en toda su amplitud. A mediados de septiembre de este año, el presidente Luis Abinader, emitió el Decreto 581-21 que ha sido derogado ahora, con el nuevo Decreto 645-21. Aquel decreto, ahora derogado, disponía por vez primera, la creación del Sistema Nacional de Seguridad Ciudadana, cuyas funciones estaban definidas, en marco de la Estrategia Nacional Integral de Seguridad Ciudadana (Mi País Seguro).  

El asunto es que, aquel anterior Decreto, pretendía establecer, una extraña mezcla de un organismo policial-militar que uno se preguntaba, bueno y ¿hacia dónde quieren llevar esto? Porque era una reproducción, de un esquema que ratificaba la visión militarizada de la seguridad ciudadana. Algo totalmente contrario, al espíritu de lo que es la seguridad pública y ciudadana. 

Ahora, con este nuevo Decreto 645-21, pareciera ser que quisieran encausarlo más, hacia el enfoque civil-policial. Pero, como ya dije anteriormente, como que no se logra conciliar una silueta, que defina ese propósito. Porque, es que, sin políticas públicas, no se puede crear nada. Entonces, ningunos de los dos, en términos históricos, ni el Ministerio de Interior y Policía, ni la Procuraduría General de la República, han mostrado capacidad para formular, políticas de prevención, ni política de criminalidad.  

Las políticas de prevención y la política criminal, son las que van a trazar las directrices de los organismos, porque debe quedar claro que, los organismos no existen por sí mismos. En otras palabras, las políticas (de prevención y de criminalidad), van a crear las líneas de acción, sobre las cuales trabajaran esos organismos y si no hay lineamientos, van a seguir siendo reactivos. 

Hasta la prevención la van a colocar en ese plano, lo que significa: seguir improvisando. Ese laborantismo de improvisación, es una maldición aquí en República Dominicana, no solo en la seguridad, sino en muchos otros campos, lo que no se va a acabar, al menos en la seguridad, hasta tanto, no se definan los grandes ejes de la política de prevención y de la política criminal. 

El asunto es que. aquí nos gusta improvisar muchísimo, ejemplo de ello, son las propuestas del Ministerio de Interior y Policía, ¿quién dijo que eso es política integral? esos son, a lo sumo, pequeños programas sueltos que tienen allí, no una política integral con todo lo que esta conlleva. 

Antes que hablar de transformación de la Policía Nacional, había que definir la política. Hay cosas que no quieren tocar, y la policía de orden público y de prevención, no puede ser la misma policía de la política criminal. En otras palabras: tiene que haber una policía de orden público y prevención, pero además tiene que haber una policía de investigación. Entonces el sistema criminal alimenta el de prevención. ¿Se entiende? 

Otra cosa es que, aquí se entiende que, con condenar gente, y mandarlos a la cárcel se resuelve todo. Entonces, cuando las autoridades desarticulan una banda o una organización criminal, deberíamos aprovechar esos insumos para utilizarlos en la prevención. Sin embargo, desaprovechamos esos valiosísimos insumos. Las medidas preventivas no te las puedes inventar. Parece que no se entiende, la sinergia circular que tiene que agotar, el proceso de las políticas públicas. 

Pero, si usted no quiere sentirse tan mal, puede mirar el vecindario. Aunque dicen que, mal de muchos, consuelo de tontos. Porque, la mayoría de las policías latinoamericanas adolecen de este mismo fallo y al parecer lo seguirán teniendo. Incluso, la policía colombiana, con todo lo que han hecho y que aquí se ha utilizado y se está utilizando, ahora mismo, como modelo. A pesar de que, a final de cuentas, ellos han conformado una policía militarizada. 

Porque ellos, se han saltado parte del proceso. Igualito que aquí. Nos hemos saltamos también parte del proceso y hemos llegamos a un punto en que, pensamos que estamos construyendo el proceso y resulta que el proceso no se construye, porque no puedes construir un proceso de un solo lado. Esto quiere decir que, la visión que se tiene es parcial. 

No articulan los resultados de lo que es la intervención, con los insumos que se necesitan para continuar construyendo el proceso. Entonces se llega a un punto en que se tiene que inventar el proceso y se improvisa. De manera simple: los colombianos están improvisando y aquí están maravillados con los colombianos. Aunque esto que responsablemente estamos diciendo, sabemos que no le va a caer muy bien, a algunos tomadores de decisión.  

El proceso se debe ir construyendo, con los propios insumos que genera el proceso. No se puede sacar cosas de la nada, para construir la realidad. Parece ser que, para “algunos altos policías” y “algunos políticos dominicanos”, ese tipo de nivel de conocimiento es muy profundo y por eso desdeñan, a los que tienen conocimientos y lo emplean. Es un tema hasta filosófico, si se quiere.  Pero a quienes no dejan sus cabezas, antes de entrar por la puerta y entran con ella puesta, estos les aborrecen, por el único pecado de pensar fuera de la usanza común, fuera del cajón.    

Todavía recuerdo cuando una periodista le preguntó al entonces presidente, Danilo Mediana: señor presidente ¿qué vamos a hacer con los feminicidios? y este le contestó algo así: no tengo un policía para ponerlo en cada casa. Como si el asunto de los feminicidios fuera un asunto de orden público. ¿Entienden? 

La razón es que no se dan cuenta o no han entendido que, la construcción de políticas públicas viene dada, en función de la sincronía que existe, entre esas políticas públicas y la sociedad misma.