Sería una mezquindad regatearle a Pepe Abreu, presidente de la CNTD, su derecho a recibir una pensión digna después de dedicar toda una vida a luchar por los derechos de los trabajadores dominicanos, y por eso hay que entender su indignación ante las críticas recibidas a propósito de la pensión de RD$75,000 que le otorgó el Poder Ejecutivo, que también pensionó a sus compañeros Jacobo Ramos Crispín, José de los Santos y Gabriel del Río Doñé, entre otros.

¿Por qué pensiones secretas?

AGUAJERO DIGITAL

Por CLAUDIO ACOSTA

Sería una mezquindad regatearle a Pepe Abreu, presidente de la CNTD, su derecho a recibir una pensión digna después de dedicar toda una vida a luchar por los derechos de los trabajadores dominicanos, y por eso hay que entender su indignación ante las críticas recibidas a propósito de la pensión de RD$75,000 que le otorgó el Poder Ejecutivo, que también pensionó a sus compañeros Jacobo Ramos Crispín, José de los Santos y Gabriel del Río Doñé, entre otros.

Contactado vía telefónica por el Listín Diario, el veterano dirigente sindical dijo que quienes critican esas pensiones tienen visiones “altamente atrasadas y machepistas”, pues consideran que porque una persona luche por mejores salarios y pensiones para otros no puede tener calidad de vida o debe vivir en condiciones deprimentes.

La indirecta va directamente dirigida al diputado reformista Pedro Botello, quien al enterarse del otorgamiento de esas pensiones llamó traidores a los dirigentes sindicales que las recibieron, pues a su juicio deberían ser los que estén encabezando la lucha por la aprobación del proyecto de ley de su autoría que busca la entrega del 30% de los fondos de pensiones de los trabajadores.

La impertinencia del representante de La Romana no sorprende, ni tampoco que en nombre de la causa que promueve con excesiva vehemencia llegue hasta el insulto; pero tal vez el carácter secreto que se le dio al decreto 185-21, emitido el 22 de marzo pero dado a conocer el miércoles de esta semana, despierte justificadas suspicacias, y no solo en Botello, como todo lo que se trata de ocultar o que así lo parece.

Mucho más cuando se trata de algo tan público como una pensión del Estado a ciudadanos que se supone tienen el derecho o los méritos suficientes para recibirlas, razón por la cual el Poder Ejecutivo debería mostrarse complacido en otorgarlas, y sus beneficiarios orgullosos de recibirlas. ¿Por qué, entonces, mantenerlo en secreto?