Peatonal de la Ortega y Gasset, con más de 20 años a medio construir y causando heridas a personas

Enrique es un no vidente que utiliza con frecuencia la acera Este de la calle José Ortega y Gasset para ir a su trabajo en el Ministerio de Deportes. Es usuario del Metro; se queda en la estación Juan Ulises García Saleta y camina en medio...

Peatonal de la Ortega y Gasset, con más de 20 años a medio construir y causando heridas a personas

Enrique es un no vidente que utiliza con frecuencia la acera Este de la calle José Ortega y Gasset para ir a su trabajo en el Ministerio de Deportes. Es usuario del Metro; se queda en la estación Juan Ulises García Saleta y camina en medio del peligro constante.

Su cara tiene varias marcas de los frecuentes golpes que da con la estructura metálica del abandonado puente peatonal que cruza la Gasset hasta la entrada del Hospital Central. Teme cruzar por el lugar y en ocasiones espera que alguien lo ayude a hacerlo por debajo del puente para evitar más golpes.

Es que con su bastón puede detectar los obstáculos en la acera, pero no así la estructura con una inclinación de un ángulo agudo en la base del puente con la que se pega en la cara. No solo él es víctima del problema, también otros no videntes del Ministerio que caminan por el lugar.

Esa mole de hierro, que nunca se ha utilizado porque a pesar de que tiene más de 20 años, cuyos trabajos no fueron concluidos por falta de coordinación entre dos instituciones oficiales como son la Corporación Dominicana de Empresas Estatales (CDEEE) y la Empresa de Transmisión Eléctrica Dominicana (ETED).

La CDEEE colocó un letrero al subir los escalones que dice: “Por favor no utilizar este puente ya que el mismo representa un peligro, debido a los cables que pasan por encima del mismo, pedimos excusas por las molestias, atentamente CDEEE”.

ETE es la responsable de la subestación Metropolitana que está a casi una cuadra del lugar y de donde salen cables de alta tensión que pasan casi rasantes de la plataforma del puente. Esa es la causa de que nunca se ha utilizado y no se ha terminado la demandada obra.

Los cables han permanecido sin levantar porque alegadamente quien hizo el puente debió pensar primero en elevar los cables. Y así nadie ha hecho algo, mientras la estructura ya está podrida y solo sirve de refugio en la escalita para un indigente que ha hecho del lugar su hábitat.

El puente sí es usado para publicidad del Ministerio de Obras Públicas y empresas privadas que, con letreros electrónicos, ofertan sus servicios e iluminan la oxidada estructura.

Millones de pesos se perdieron con el puente a medio construir, mientras debajo, la gente sigue siendo atropellada por conductores.

Los cientos de pacientes, ancianos, niños, embarazadas, personas con limitaciones que acuden al hospital y otros ciudadanos que transitan por el lugar tienen que cruzar con cuidado, pero aun así en el lugar hasta algunos han muertos y otros tienen lesiones permanentes por accidentes en el lugar.

En horas de la tarde y muy en la mañana hay un servicio de control de tráfico de un agente de la Dirección General de Seguridad y Tránsito Terrestre (DIGESETT) que controla el tráfico para que la gente cruce, pero no es permanente.