Nueva crisis migratoria en la frontera europea

ANKARA, Turquía (AP) — Turquía, que afronta una oleada de casi un millón de personas desplazadas por los combates en el norte de Siria, abrió sus fronteras con Grecia a miles de refugiados y migrantes que intentaban entrar en Europa y amenazó...

Nueva crisis migratoria en la frontera europea

ANKARA, Turquía (AP) — Turquía, que afronta una oleada de casi un millón de personas desplazadas por los combates en el norte de Siria, abrió sus fronteras con Grecia a miles de refugiados y migrantes que intentaban entrar en Europa y amenazó con enviar a “millones” más.

Grecia respondió cerrando la frontera terrestre, desplegando refuerzos policiales y militares e intentando detener los botes migrantes que intentaban la corta pero peligrosa travesía desde la costa turca hasta sus islas orientales.

Las organizaciones de derechos humanos han pedido acciones urgentes para impedir que la situación empeore, advirtiendo de una crisis humanitaria en proceso.

A continuación, un vistazo a la situación en la frontera, y a si este es el inicio de otra crisis migratoria para Europa.

Turquía acoge 4 millones de refugiados, unos 3,6 millones de ellos procedentes de Siria. Antes, sus movimientos dentro de Turquía estaban estrictamente regulados, y Ankara endureció los controles de frontera a raíz de un acuerdo de 2016 con la Unión Europea. Desde que Ankara anunció la semana pasada que no impediría el paso a los que quisieran viajar a Europa, miles de afganos, iraníes, sirios, paquistaníes y personas llegadas de África y Asia se pusieron en marcha para probar suerte.

Aunque en teoría, la iniciativa deriva del conflicto al sur de Turquía, las autoridades griegas señalaron que muy pocos de los recién llegados eran sirios. La mayoría de los detenidos el lunes eran afganos, paquistaníes y marroquíes. Las cifras de enero, antes de que se recrudecieran los combates en Siria, indicaban que el 35% de los que entraron a Grecia desde Turquía eran afganos. Los sirios eran el 14%.

Para el lunes por la noche, las autoridades griegas habían detenido y procesado a 183 personas por entrada ilegal tras cruzar la frontera terrestre con Turquía. Las fuerzas de seguridad impidieron unos 24.000 intentos de cruzar desde el sábado. Casi un millar llegaron a las islas griegas en las 24 horas hasta el lunes por la mañana.

Para el sábado por la noche se habían congregado unas 13.000 personas a lo largo de los 212 kilómetros (132 millas) de frontera, según la Organización Internacional para las Migraciones, dependiente de la ONU. Turquía, por su parte, dijo que más de 100.000 refugiados habían dejado su territorio, pero no había pruebas para respaldar su afirmación.

Grecia y Turquía, incómodos aliados en la OTAN, son rivales regionales históricos que estuvieron cerca de librar tres guerras en el último medio siglo, e incluso antes de esta crisis mantenían tensas relaciones por una disputa sobre derechos de exploración submarina.

Turquía lleva tiempo quejándose de la falta de apoyo que recibe por atender a la mayor población de refugiados del mundo. Pese a la promesa de que recibiría 6.000 millones de euros como pago por sus servicios para los sirios, el presidente, Recep Tayyip Erdogan, quiere renegociar el acuerdo con la UE. Afirma que Turquía se ha gastado por ahora 40.000 millones de dólares en acoger refugiados.

Ankara también quiere apoyo para su estrategia en Siria, donde se opone al presidente de Siria, Bashar Assad, y a los combatientes kurdos vinculados con el PKK, que ha librado una insurgencia en Turquía durante 35 años. Erdogan quiere utilizar parte del territorio arrebatado a los kurdos en octubre para reubicar a los refugiados que están en Turquía, pero el plan ha encontrado poco apoyo internacional.

Un millón de refugiados llegaron a Europa en 2015, la mayoría cruzando sobre todo desde Turquía a Grecia, y en menor medida desde países como Libia hasta Italia. Aunque Erdogan dijo el lunes que pronto habría “millones” de personas esperando a cruzar la frontera griega, estados fronterizos como Grecia y Bulgaria movilizaron rápidamente a policías, guardias fronterizos y militares para gestionar la situación, y parecen mejor preparados para evitar entradas masivas por tierra que en 2015. Las llegadas por mar, sin embargo, son mucho más difíciles de impedir.

Ahora que la guardia costera turca no hace nada por detener a los botes migrantes que zarpan hacia las islas griegas, las endebles y abarrotadas embarcaciones no pueden ser enviadas de vuelta una vez entraban en aguas griegas. A menudo, sus ocupantes deben ser rescatados de botes naufragados o averiados. Las llegadas por mar a Grecia alcanzaron a finales del año pasado su mayor volumen desde 2016, antes incluso de que Turquía abriera su frontera, y la UE teme una repetición de una crisis que provocó divisiones entre los estados miembros.

Incluso antes de la crisis actual, Grecia tenía problemas para gestionar a las decenas de miles de migrantes llegadas desde Turquía. La mayoría quiere continuar su camino hacia países más prósperos de la UE como Alemania, pero se ven atrapados en Grecia tras el cierre de fronteras en países más al norte.

Los campos migrantes en las islas superan de lejos su capacidad -solo en Lesbos hay 20.000 personas- y las condiciones de vida son penosas.

Según el acuerdo de la UE y Turquía, los recién llegados deben quedarse en las islas hasta que se resuelvan sus solicitudes de asilo, pero los largos trámites de asilo acumulan largas demoras. Los residentes de las islas están perdiendo la paciencia tras cinco años cargando con el grueso de las llegadas de migrantes a Europa, y los esfuerzos del gobierno griego la semana pasada por construir nuevos campos de detención en Lesbos y Chios provocaron disturbios en las islas.