Desde donde se encuentre, Orlando Jorge Mera, tras su inesperada partida, si ha escuchado las palabras y visto las actitudes y acciones de sus dos hijos, Orlando Salvador y Patricia Victoria, de seguro que debe haber sonreído, descansando en paz. ¡Cuántos valores y sentimientos hermosos!

Los hijos de Orlando Jorge Mera

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Desde donde se encuentre, Orlando Jorge Mera, tras su inesperada partida, si ha escuchado las palabras y visto las actitudes y acciones de sus dos hijos, Orlando Salvador y Patricia Victoria, de seguro que debe haber sonreído, descansando en paz. ¡Cuántos valores y sentimientos hermosos!

Conocía pinceladas de la vida de Orlando, como líder político nacional, pero desconocía su vida privada. Tras su fallecimiento, me entere que estaba casado con Patricia Villegas, abogada y diplomática, con quien procreó sus dos hijos: Orlando Salvador, quien estudió Comunicación Social y actualmente, con 31 años, es uno de los Diputados más jóvenes del Congreso Nacional y Patricia Victoria, quien, desde los nueve años, se inclinó por pertenecer a los Heraldos del Evangelio. Ambos tienen en común su esencia, no solo biológica sino espiritual, fruto de la sólida educación que le dieron sus padres.  

Me emocionó lo expresado por Salvador ante el féretro de su padre; como cuando dijo que Orlando buscaba lo mejor para la nación y que por eso se preguntaba lo que el haría en determinados momentos, ¡cuánta admiración y respeto por sus enseñanzas! Todas las palabras le brotaron del alma, de sus fuentes de recuerdos. Ojalá nunca las olvides; hay muchas tentaciones en la vida, que con firmeza y coraje se combaten. Debe seguir creyendo en Dios e imitando los pasos, las huellas positivas de su padre.

 ¿Qué decir de Patricia? Bastaba observar su rostro, su mirada, para apreciar los sentimientos bellos y tiernos de su YO interior. Me sorprendió su extraña vestimenta; luego me enteré de que “decidió tomar los hábitos de religiosa en Los Heraldos del Evangelio, una entidad de laicos católicos, con reconocimiento pontificio, cuya regla es la obediencia, la pobreza y la castidad y su misión fundamental, la evangelización”. 

Es una jovencita  que sabe lo que quiere y hacia dónde va ;  que procediendo de una familia clase alta; que habiendo sido su abuelo  Presidente de la Republica; que siendo su padre un reconocido líder político, que ocupo destacada posiciones públicas y se desempeñaba como Ministro de Medio Ambiente; que siendo su madre, Embajadora en Brasil,  hija del  famoso poeta, Victor Villegas; que siendo su hermano, Diputado de la República,  a pesar de esas destacada posiciones de su entorno familiar, Patricia opto por los Heraldos del Evangelio y ningún  poder social ni  político ni material , la  han hecho cambiar su misión espiritual; no la han tentado a vivir otra vida, que no sea cuidar su paz espiritual y la de los seres humanos.

Su hermano sigue el mismo rumbo, pero desde otro escenario; “servir al pais, aun en los momentos más difíciles” le decía su padre. ¡Que valioso legado, buscó dejar Orlando, en el jardín de su hogar y de la patria! Que sus hijos y la población se formaran en libertad, respetando la vocación y el espacio de cada uno, basados en la fe en Dios y el valor de la familia, para hacer un mundo mejor. 

Indiscutiblemente, al ponderar un líder político, debemos dirigir la mirada hacia su familia; es como el modelo, la mini patria que nos ofrecen. Debemos protegernos de los demagogos, ambiciosos, con tantos vacíos emocionales, que no piensan en la nación, sino en exhibir poder, sin importarle su hogar. 

Orlando Jorge fue humilde, respetuoso, conciliador, trabajador, solidario, sincero y eso lo inyectó por doquier; como humano, de seguro tuvo sus debilidades, pero con firmeza y coraje se vencen. De hecho, su interés de servir bien al pais, lo puso de manifiesto, en vivencias difíciles y en el legado a sus hijos. El cariño y admiración expresado por ellos, el pueblo honesto también lo sintió. Ojalá sus enseñanzas de bellos valores sigan calando y sean imitadas por otros lideres. Gracias, Orlando, por tantos aportes positivos. ¡Descansa en paz ¡.