Los Cacaos, Villa Ramfis; poblado de la costa sur en la península de Samaná

En este artículo trataremos de un poblado situado en la costa sur de la península de Samaná. Se trata de un pueblo pequeño y es uno de los que más hermosos de todo el país. No por pequeño tiene poca historia y, por el contrario, es mucho lo...

Los Cacaos, Villa Ramfis; poblado de   la costa sur en la península de Samaná

En este artículo trataremos de un poblado situado en la costa sur de la península de Samaná. Se trata de un pueblo pequeño y es uno de los que más hermosos de todo el país. No por pequeño tiene poca historia y, por el contrario, es mucho lo que puede decirse de él.

Viendo un mapa de la Bahía de Samaná, nos percatamos de lo grande que es, pues desde donde se inicia en la costa de Los Haitises y el Gran Estero hasta que se abre al mar, mide unos 50 kilómetros y su anchura media es de 18 kilómetros. Es pues un amplio espacio marino, quizás el más grande de las Antillas. Pero tiene poca profundidad y por eso no era fácil para los navíos de gran calado penetrar en ella, como lo evidencian varios naufragios en su costa sur, algunos de los cuales han sido explorados por arqueólogos submarinos. Pero del lado norte, entre la península y el islote de Cayo Levantado, la profundidad es mayor y por lo tanto, por ese estrecho canal natural sí podían pasar navíos mayores. De ese modo, quien gobernaba ese canal controlaba la bahía. Eso lo comprendieron los gobernantes de la isla de Santo Domingo, quienes tuvieron un puesto militar cerca del actual poblado de Los Cacaos y luego los franceses y haitianos lo fortalecieron con baterías de cañones para impedir que navíos extranjeros penetraran a la bahía.

Hay un dato de que en el año 1824, el gobierno haitiano instaló una fortaleza con cañones para dicha protección y alrededor de ella se estableció un poblado para albergar a los militares y allegados, que es el origen de la aldea de Los Cacaos.

Es evidente que en los alrededores había siembras de cacao por el nombre y no dudamos eso, pues el cacao fue uno de los nuevos rubros que se produjeron en la isla cuando desde Europa hubo gran demanda de esa fruta para elaborar chocolate.

El único pueblo en la península era el de Santa Bárbara de Samaná, fundado en el año 1756, pero por su lejanía de los demás pueblos del país y las dificultades de llegar a él por tierra, toda esa zona se mantuvo aislada y pobre. El pequeño fortín de Los Cacaos le brindaba la única protección contra ataques eventuales de los enemigos de España, quienes querían tomar posesión de la bahía para así controlar toda el área del mar Caribe. Varios años después, en 1791, el ayuntamiento de Samaná donó unos terrenos en esa sección a Félix Almeida para que se estableciera en una finca agrícola que sería el inicio del poblado de Los Cacaos.

Durante las guerras de independencia y los años posteriores de la Primera República (1844.1860) la región de Samaná se mantuvo aislada y alejada de los acontecimientos.

Pero durante la anexión a España las nuevas autoridades, viendo el valor estratégico de la bahía, ampliaron las defensas alrededor de Los Cacaos y el fuerte siguió ahí en los años posteriores, en los que Samaná volvió a tener importancia pues los Estados Unidos querían ocupar la península y establecer ahí una base naval, y en el gobierno de Buenaventura Baez, se llegó hasta a firmar, en el año 1873, un tratado de arrendamiento de la península a esa nación, pero que afortunadamente fue frustrado poco después. Un censo agrícola del año 1874 cuenta la gran cantidad de arboles de cacao y de café, con 67 casas y 267 habitantes en el pequeño pueblo. Para el año 1882 el número de habitantes había subido a 686.

A fines del siglo XIX, con la llegada del ferrocarril a Sánchez, el poblado cobró alguna vida y algunos turistas visitaron las playas de Anadel, Carenero, Clará y Los Cacaos.

A partir más o menos del año 1940, el nombre Los Cacaos no aparece en documentos sino el de Villa Ramfis. El autor de este trabajo ha buscado en leyes, decretos y resoluciones la disposición oficial para ese cambio de nombre pero no lo ha encontrado. Por lo general los cambios de nombres geográficos en el país se producen por leyes que aparecen en las gacetas oficiales y colecciones de leyes, pero no hemos encontrado nada al respecto. En la obra de Vicente Tolentino sobre División Territorial del año 1944, ya aparece el nombre de Villa Ramfis.

¿Quién fue ese homenajeado? Rafael Leónidas Trujillo Martínez, alias Ramfis era el hijo varón mayor de Rafael Trujillo quien gobernó de manera absoluta el país por desde el 1930 hasta el 1961, Fue el hijo mimado y en quien el dictador tenía puesta su esperanza de sustituirlo. Desde niño recibió títulos y homenajes y con tan solo siete años de edad, era coronel del ejército y con ocho años fue ascendido a general. Su vida posterior no le hizo merecedorde dar su nombre a un pueblo. Al final de la tiranía de su padre, en 1961 tras una orgía de asesinatos, se exilio a España donde murió en un accidente de tránsito a los 40 años.

Lo que sí sabemos es en qué momento se le devolvió a ese pueblo su nombre original. A la caída del régimen de Trujillo en 1961 se empezó a cambiar de nombre a las provincias, pueblos, avenidas, calles, estatuas y monumentos que llevaban los nombres del dictador y su familia. Así, mediante la Ley No. 5685 del 28 de noviembre de ese año, se dispuso sencillamente:

La Sección Villa Ramfis, del Municipio de Samaná, Provincia de Samaná, se llamará en lo sucesivo Sección Los Cacaos”.

Con ese nombre original devuelto, el poblado ha ido creciendo en habitantes e importancia con la llegada del turismo a la península de Samaná. Un camino entre el pueblo de Samaná y Las Galeras se transformó en una carretera asfaltada que pasa por Anadel, Clará, Acosta, Carenero y Las Flechas (donde Colón tuvo su primer encuentro sangriento con los indígenas en 1493) pasa por Los Cacaos y sigue el contorno de la costa hasta el final de la península. Esa es la corta historia de este hermoso poblado en uno de los lugares más hermosos de la República Dominicana, con también un hermoso nombre que debe permanecer sin cambios.