Larry Walker sigue asimilando su elección al Salón de la Fama

La mano derecha de Larry Walker tembló ligeramente mientras se acercaba para firmar el espacio donde se ubicará su placa en el Salón de la Fama del Béisbol. El pelotero retirado apenas empezaba a asimilar la realidad, un mes después de haber...

Larry Walker sigue asimilando su elección al Salón de la Fama

La mano derecha de Larry Walker tembló ligeramente mientras se acercaba para firmar el espacio donde se ubicará su placa en el Salón de la Fama del Béisbol. El pelotero retirado apenas empezaba a asimilar la realidad, un mes después de haber sido elegido.

“No parece real. Siento como si acabara de ganar la lotería”, comentó Walker el martes luego de un recorrido por el recinto de los inmortales del béisbol para prepararse a su exaltación en el verano. “Estoy temblando un poco por dentro ahora mismo. Nada parece real. Sigo tratando de absorberlo. No ha pasado todavía. No sé cuándo sucederá.

Quizás ocurra en julio. Quizás en las próximas horas. Simplemente no lo sé, pero es una locura pensar en lo que acabo de hacer”.

A los 53 años, Walker obtuvo el máximo honor de este deporte en enero, en su 10ma y última aparición en la papeleta de los periodistas. Recibió 304 votos, seis más del 75% que necesitaba, y será inducido el 26 de julio junto con el emblemático torpedero de los Yanquis de Nueva York Derek Jeter, el cátcher Ted Simmons y el exdirector de la asociación de jugadores Marvin Miller.

Oriundo de Maple Ridge, justo en las afueras de Vancouver, Walker se une al pitcher Ferguson Jenkins como los únicos jugadores nacidos en Canadá que son elegidos al Salón de la Fama, y eso es algo de lo cual está orgulloso.

“Tener este honor y ser del norte de la frontera, ser el primer jugador de posición, el segundo canadiense, me deja sin palabras”, dijo Walker. “Estoy tartamudeando”.

Es fácil entenderlo considerando su pasado. Los sueños de su niñez apuntaban más a los patines y bastones de hockey, no a los bates y guantes. Su hermano mayor, Carey, fue un portero seleccionado por el equipo profesional de hockey de los Canadiens de Montreal en 1977, y Larry iba a seguir sus pasos.

“Mi sueño era jugar hockey. Eso es lo que quería hacer”, comentó. “Un niño canadiense crecía jugando hockey, el Salón de la Fama para mí era el Salón de la Fama del Hockey. No era el Salón de la Fama del Béisbol”.

Walker lo intentó durante dos años en una liga juvenil y tuvo poco éxito. Ese fue el momento decisivo.

“Fracasé los dos años”, señaló. “En mi último año iban a mandarme” a una liga menor en Swift Current, en la provincia de Saskatchewan. “Recuerdo estar conduciendo a Swift Current, ver la pista y... decidí empacar. El béisbol me encontró después de eso”.

Walker firmó con los Expos de Montreal por 1.500 dólares en 1984, tan verde como cualquier otro jugador con aspiraciones profesionales.

Debutó en las Grandes Ligas en agosto de 1989 a los 22 años y jugó 17 años en las mayores con Montreal (seis), Colorado (10) y San Luis. Bateó para .313 con 383 cuadrangulares y 1.311 remolcadas. Es uno de apenas cuatro jugadores con un promedio de bateo de por lo menos .300, con 300 jonrones y 200 bases robadas. Los otros tres son miembros del Salón de la Fama: Hank Aaron, Willie Mays y George Brett.