La salud empática y el negocio

Casi siempre las personas no se preocupan por temas relacionados a la salud hasta que de alguna manera llega un padecimiento a ellas mismas o a personas cercanas, por lo […] La salud empática y el negocio .

La salud empática y el negocio
AGUAJERO DIGITAL

Casi siempre las personas no se preocupan por temas relacionados a la salud hasta que de alguna manera llega un padecimiento a ellas mismas o a personas cercanas, por lo que se vuelve una odisea el no estar acostumbrados a lidiar con esas experiencias cuando se presentan.

Peor aún, cuando cualquiera de los síntomas o enfermedades tratados reciben como respuestas la no cobertura de las atenciones por parte de las aseguradoras a quienes inmediatamente se les cuestiona sobre todo el dinero pagado durante el estado de sanidad previo a la urgencia.

Diría un afectado que ha pagado meses o años y nunca le ha dado un resfriado, pero que ahora una cefalea (dolor de cabeza) le ha detectado una inconsistencia en el estado de presión arterial que le obliga a usar pastillas de por vida, pero que pese a todos los descuentos realizados en el periodo que ha tocado ser aportante, resulta no tener cobertura. Es solo un ejemplo de los muchos que vemos a diario y que se repiten de forma regular sin que nadie pueda hacer nada, porque existen leyes que así lo mandan.

Algunas ARS llegan al descaro de indicarle a los cotizantes que por padecer determinada enfermedad previa a su inclusión en ese seguro, se verán limitados a autorizar cualquier tratamiento relativo a esa enfermedad, sin que necesariamente su padecimiento conlleve al aportante a hacer uso frecuente del referido seguro de salud.

Pero a veces creo que es bueno que pasen esos desaguisados, pues considerarse merecedores de mejores tratos ante los demás en las atenciones es lo que germinado la proliferación de negocios relativos a la salud, cuando lo ideal seria que existiera un solo mecanismo de atención igual para todos en donde los estados no permitan que se haga realidad la máxima que reza “No hay una cosa que los seres humanos amen y cuiden tanto como su cuerpo, pero que a la vez es lo mas maltratado por ellos mismos”.

Pienso que la libre empresa es fundamental para desarrollar empleos, que los emprendurismos son necesarios para palear la falencia de los Gobiernos en generar empleos y que promoverlos desde las políticas económicas es una gestión loable y valiente, sin embargo, llevar a cabo segmentaciones en la calidad de atenciones para necesitados es un hecho contranatural y antihumano, pues la aspiración debería ser un trato horizontal en pos de cuidar la salud de los y las pacientes.

Como diría ese gran Dominicano, Don Freddy Ginebra, al hablar de la Madre Teresa, “se debe dar y dar hasta donde duela” que como se lee en pasajes bíblicos no se trata de dar los que nos sobra sino dar de lo que nos preciamos para que al hacerlo veamos el valor y el sentido de nuestra acción.

Las prestadoras de servicios de salud, si realmente quieren hacerle un bien a la humanidad deben trabajar en la sensibilidad y empatía para que sus colaboradores se coloquen en los zapatos de las personas que van buscando salud y pretenden contar con el apoyo de ellos mediante la presentación de una tarjeta con un numero (que aparenta ser lo importante) para fines de estadísticas, con el cual intentan ganar más días de vida, mientras esos mismos colaboradores olvidan que de la necesidad de esos pacientes brota el pecunio de su trabajo y que es un espejo a mirar.

A esta situación no escapan los médicos, a quienes debemos sumar en nuestra plegaria para no se cansen de hacer el bien, aunque sabemos que todo el que ha estudiado lo ha hecho con el fin de tener de su profesión un método de subsistencia y de crecimiento, pero que recordemos el juramento hipocrático que es un texto ético que recoge las obligaciones morales de los médicos para la atención de sus pacientes, con el objetivo de orientarlos en su labor profesional y en el cual se recogen los temas de sensibilidad y empatía de que hablamos.

“Si cumpliereis íntegramente este juramento, gozareis de vuestra vida y de vuestro arte y disfrutareis de perenne estima entre los hombres; si lo quebrantáis, que vuestra conciencia y el honor de la profesión médica en la que acabáis de ingresar, os lo demanden” se dice al recibirlo y en cuyas letras se recoge la sensibilidad que demanda la atención.

jpm-am


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