Hace tiempo que vengo sosteniendo, y lo reitero, que, el Comité político del partido de la Liberación Dominicana (PLD), suplantó al todo orgánico, pues no es de ahora que el Comité Central es un Convidado de piedra –“corroboro”- que, otra vez, ha sido convocado para tratar una agenda -arregló arriba- que, primero, se le anuncia a la prensa y, por esa vía, inorgánica, también a los miembros del Comité Central que; luego, para llenar tramite, se les comunica, dizque institucionalmente, a sus miembros. Y encima, casi, en una suerte de matadero, se pretende -desde arriba- que el CC, también, apruebe e imponga suplantar a las bases, pues la propuesta o formula a “someter”, ni siquiera a discutir, es que el candidato, de cara al 2024, sea escogido por los miembros del CC, enviando la democracia interna, libérrima-refrendaria de las bases, al cementerio.

El PLD debería escuchar a sus bases

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Hace tiempo que vengo sosteniendo, y lo reitero, que, el Comité político del partido de la Liberación Dominicana (PLD), suplantó al todo orgánico, pues no es de ahora que el Comité Central es un Convidado de piedra –“corroboro”- que, otra vez, ha sido convocado para tratar una agenda -arregló arriba- que, primero, se le anuncia a la prensa y, por esa vía, inorgánica, también a los miembros del Comité Central que; luego, para llenar tramite, se les comunica, dizque institucionalmente, a sus miembros. Y encima, casi, en una suerte de matadero, se pretende -desde arriba- que el CC, también, apruebe e imponga suplantar a las bases, pues la propuesta o formula a “someter”, ni siquiera a discutir, es que el candidato, de cara al 2024, sea escogido por los miembros del CC, enviando la democracia interna, libérrima-refrendaria de las bases, al cementerio.

Esperamos que una gran mayoría de ese Comité Central -como quien escribe (que ha sometido varias propuestas -desde el IX Congreso- y nunca han sido respondidas), pero, sobre todo, los precandidatos, si son demócratas a carta cabal, salven la democracia interna, se opongan tajantemente a ese arreglo-propuesta, pues ese partido, hoy más que nunca, necesita: a) democracia refrendaría, b) redefinir su arquitectura organizacional -totalmente obsoleta y vertical-, c) agotar un proceso de crítica y autocrítica -sobre porque perdió -2020-, desconexión partido-sociedad y sustitución de aquellos miembros de su jerarquía -CP y CC- que están en modo avión o no dicen ni está boca es mía, mientras dirigentes de las bases y medios están más activos y combativos-, y d) terminar con la centralización mecánica de campaña e importantizar las circunscripciones políticas-electorales. Además, de centrar su accionar político en reafirmar su condición de organización política cabeza de oposición; y luego, perfilar una línea de alianzas estratégicas, priorizando aliados confiables……

Ese cuadro anterior o línea de acción partidaria -más los asuntos electorales (sobre todo un padrón de miembros real y localizable), es el que debería estar marcando el día a día del PLD, y no el de cercenar, desde ya, el derecho que tiene cada peledeísta -o simpatizante-, vía primarias abiertas (como en el 2019), a elegir el candidato -ahora precandidato- de su preferencia pues una minoría, llámese CP o CC, no puede suplantar a la mayoría.

Finalmente, para el PLD la ruta, de su salvación o entierro, está marcada: primarias abiertas -octubre 2023-, o agoniza y muere. Estamos a tiempo. Vamos: salvemos -mañana (domingo 6 de febrero, 2022)- la democracia interna y, de paso, ¡al partido!