El Partido de la Liberación Dominicana, del cual fuimos dirigente desde el año 1982 en que asumimos la coordinación de nuestro propio círculo de estudios; disposición de trabajo que nos llevó como delegado oficial, con derecho a voz y voto al tercer congreso Jaime Vargas celebrado en el año de 1986; ese partido del que fuimos parte, entró en un proceso de desintegración.

El dramático caso del PLD (OPINION)

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El Partido de la Liberación Dominicana, del cual fuimos dirigente desde el año 1982 en que asumimos la coordinación de nuestro propio círculo de estudios; disposición de trabajo que nos llevó como delegado oficial, con derecho a voz y voto al tercer congreso Jaime Vargas celebrado en el año de 1986; ese partido del que fuimos parte, entró en un proceso de desintegración.

En marzo pasado el Comité Central del PLD, realizó una jugada de enroque, tratando de proteger al Lic. Danilo Medina del jaque mate judicial que le amenaza; al elegir por aclamación al ex presidente Medina como presidente del partido, lo que realmente se buscó fue ponerlo a salvo de la mano de la justicia.

La pregunta obligada, antes de seguir con este escrito sería: ¿Analizaría alguno de los miembros de ese alto organismo, las consecuencias para el PLD al poner como cabeza del partido a ese ex presidente? No escuchamos ningún análisis que contradijera esa decisión, si la hubo estuvo muy discreta.

Cuando se tomó esta decisión, ya el dedo de la justicia apuntaba hacia los predios de Danilo Medina, con una parte de su familia en prisión y la otra cuestionada; al día de hoy, las cosas son mucho más serias; su Ex procurador está preso, sus jefes de seguridad están presos, y se han descubierto los entramados más disímiles de corrupción inimaginables.

Dolorosamente, en este proceso tenemos que mencionar hechos que nos afectan de manera personal, como los trágicos fallecimientos del Ing. Cesar Prieto, y el reciente suicidio del Dr. Reinaldo Pared; hechos lamentables que, fuera de sus connotaciones humanas, son matizados por la depresión causada por las consecuencias políticas de lo que fue una parte muy importante de sus vidas, el PLD.

Este lastre vergonzoso y de lamentos trágicos, es lo que arrastra el otrora esperanzador Partido de la Liberación Dominicana; la mácula que representa “el danilato”, le fue enterrado como un puñal asesino en medio del corazón a las siglas del que fuera un victorioso partido, cuando se le convirtió en una cueva protectora para el Ex presidente.

Los muchos precandidatos y los mítines enlatados, no podrán borrar las imágenes de los apresamientos, y los dislates causados por el nerviosismo de la persecución judicial; los pueblos no se cansan del bienestar; al contrario, quieren un estado superior de bienestar; de lo que, si se cansan, es del manejo demagógico de sus desgracias.

Tener que describir estas realidades, es una tarea difícil para alguien que soñó con un mejor país recostado en la estructura política de ese PLD, pero alguien tiene que decir estas cosas, para los que todavía duermen y sueñan huérfanos de cobijas.

Por MAXIMO SANCHEZ