En nuestro país, tenemos una categoría de ciudadanos que han vivido muy bien robándose “legalmente” el dinero público.  Estos personajes se adueñan, con malas mañas, de gran parte del erario y no hay formas legales de detenerlos.

Detengamos el robo “legal”

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En nuestro país, tenemos una categoría de ciudadanos que han vivido muy bien robándose “legalmente” el dinero público.  Estos personajes se adueñan, con malas mañas, de gran parte del erario y no hay formas legales de detenerlos.

Vamos a poner un par de ejemplos para ilustrar un poco mejor a nuestros lectores. Comencemos con los que están de moda, el barrilito, el cofrecito y el dinero que el gobierno otorga a los partidos políticos.

Los legisladores dominicanos se adjudicaron, auto legislándose, lo cual está prohibido en la constitución, pero como dijo el Dr. Balaguer, es solo un pedazo de papel, un salario adicional que consiste en RD$1.00 (un peso) por cada voto recibido, con esto, todos ellos se asignaron un dinerito extra.

Para democratizar un poco esta ley, pues no es lo mismo ser un senador de Pedernales, donde hay menos de 20,000 votantes que de la provincia Santo Domingo que tiene más de un millón, pusieron un mínimo de unos RD$600,000 (seiscientos mil pesos) por congresista.

Otro robo descarado, pero legal, es el fondo gubernamental a los partidos políticos. Hay vividores que han decidido que este será su empleo eterno. Se graduaron de “políticos” en la universidad del tigueraje, con una maestría en dolo.

Elecciones tras elecciones, no logran obtener ni siquiera el 1% de los votos emitidos, no obstante, siguen ordeñando esa perenne teta estatal que no se cansa de dar leche, pero a las personas equivocadas.

El pueblo dominicano no ha contribuido a que esta situación de despojo de nuestro dinero se le ponga fin, porque se enfoca en generalidades y no en particularidades. ¡Corruptos! Se escucha por doquier, pero eso es muy genérico. Enfoquémonos en temas específicos.

Actuemos en uno o dos temas a la vez. No tienen que ser todos juntos, pues corremos el riesgo de que la mayoría se diluyan en el trayecto.

Ondeemos las banderas amarillas contra el barrilito y el dinero que se les da a los partidos que no saquen el 5% de los votos emitidos. Esa es la forma, a nuestro entender, de comenzar a erradicar la corrupción en los gobiernos.

Estamos seguros de que algunos se van a preguntar: ¿por qué ahora McCoy?, no les vamos a responder. En su lugar, los invitamos a que busquen en Google y pongan la frase “Corruptos, Carlos McCoy” encontrarán varios artículos escritos por nosotros sobre el tema, en diferentes épocas, condenando este y otros tipos de corrupción Incluyendo cuando nuestro partido estaba en el gobierno.

Siempre hemos tratado de ser coherentes.