Campaña que marca un hito: en el video promocional de una candidata, escuchamos 'Me drogó y me violó'

La fotografía podría haber sido tomada en una fiesta de graduación o en la ceremonia de alguna hermandad universitaria. Chicas de cabello largo con vestidos elegantes posaban abrazadas con una gran sonrisa. En el segundo número cinco del video promocional de la campaña, el narrador aclara que esta imagen no había captado una noche que fuera motivo de celebración. “Sucedió en 2004”, comenta Claire Russo, una veterana de guerra de 40 años que se postula al Congreso por el estado de Virginia. “Estaba en el baile del Cuerpo de Marines cuando uno de mis superiores me drogó y me violó”.

Campaña que marca un hito: en el video promocional de una candidata, escuchamos 'Me drogó y me violó'

AGUAJERO DIGITAL

La fotografía podría haber sido tomada en una fiesta de graduación o en la ceremonia de alguna hermandad universitaria. Chicas de cabello largo con vestidos elegantes posaban abrazadas con una gran sonrisa.

En el segundo número cinco del video promocional de la campaña, el narrador aclara que esta imagen no había captado una noche que fuera motivo de celebración.

“Sucedió en 2004”, comenta Claire Russo, una veterana de guerra de 40 años que se postula al Congreso por el estado de Virginia. “Estaba en el baile del Cuerpo de Marines cuando uno de mis superiores me drogó y me violó”.

Russo, miembro del Partido Demócrata, pasó los siguientes años tratando de defenderse en los tribunales, comenta. Luego de que el Cuerpo de Marines decidió no presentar cargos contra su superior y negó su solicitud de ser transferida a otra base, llevó el caso a la oficina del fiscal de distrito de San Diego. Su atacante se declaró culpable de sodomía antes de que comenzara el juicio civil y fue sentenciado a tres años de prisión. Según los informes, tras cumplir casi la mitad de su sentencia, el Cuerpo de Marines le otorgó una baja honorable.

Ahora, esa agresión y la batalla que le siguió son la parte medular de la campaña de Russo para obtener la candidatura demócrata en una contienda al Congreso en el sur de Virginia. De acuerdo con estrategas políticos y organizaciones que dan seguimiento a los videos promocionales políticos, este promocional para televisión es el primero en presentar las remembranzas personales de un candidato relacionadas con una violación. Está previsto en su campaña que el promocional, el cual a partir de esta semana saldrá al aire en radio y televisión por cable, constituya una parte importante de su publicidad.

“He sido una persona a quien han silenciado”, señaló Russo. “Soy una persona a quien le negaron la justicia. Es importante mostrarles a los electores de este distrito que podemos ganar y que podemos recuperar el poder”.

Al asomarse a su historia como sobreviviente de violencia sexual, Russo está alineándose con un poderoso elemento de la identidad del Partido Demócrata en la era de #MeToo: que es el partido de las mujeres para las mujeres. Durante los tres últimos años, muchos demócratas han manifestado una postura de cero tolerancia hacia la conducta sexual indebida.

Pese a que en ocasiones esa postura ha sido polarizadora dentro del partido, les ha permitido a los demócratas establecer un contraste claro con el presidente Donald Trump. La frustración provocada por el historial de Trump relacionado con comentarios misóginos y denuncias por agresión sexual, así como el trato que le dieron a Christine Blasey Ford durante las audiencias de confirmación del juez Brett Kavanaugh en 2018, ayudaron a los demócratas a tomar el control de la Cámara de Representantes en las elecciones intermedias, en gran parte, gracias al apoyo de las mujeres de los suburbios.

No obstante, la postura del partido se volvió mucho más complicada en marzo, cuando Tara Reade, exasistente en el Senado, acusó a Joe Biden de agresión sexual. Como los demócratas han cerrado filas en defensa de su posible candidato a la presidencia, los republicanos están aprovechando esto para tachar de hipócrita al partido por seguir apoyando a Biden.

Las encuestas públicas han mostrado que una cantidad importante de estadounidenses de todas las tendencias políticas no sabe a quién creerle con respecto a las acusaciones de Reade. Pese a esto, según algunos expertos, las acusaciones de hipocresía podrían usarse como un arma para perjudicar la credibilidad del Partido Demócrata en cuestiones de género, en especial en las zonas suburbanas indecisas donde habitan electores independientes que probablemente, en noviembre, constituirán un bloque fundamental de votantes.

Una encuesta del Public Religion Research Institute justo antes de las elecciones de 2018 mostró que era más probable, por diez puntos, que las personas independientes en términos políticos dijeran que el Partido Demócrata estaba haciendo un buen trabajo en lo referente al acoso y al abuso sexual a que dijeran lo mismo sobre el Partido Republicano. No obstante, una mayoría de votantes independientes les dio puntos negativos a ambos partidos en relación con estos temas.

Si en 2018 el cálculo político en torno a un debate sobre abuso sexual parecía sencillo para muchos miembros del Partido Demócrata, este año es muy diferente. Los electores dicen que no saben qué creer sobre la acusación de Reade, lo cual podría tener un impacto si los republicanos siguen haciendo alusión a ella. Además, si Russo gana en las elecciones primarias, pondrá a prueba las actitudes cambiantes en un distrito complicado para los demócratas.

La última vez que un demócrata ganó en Virginia, el 5.° distrito del Congreso, el cual abarca desde la frontera con Carolina del Norte hasta las regiones más lejanas de los suburbios del norte de Virginia, fue en 2008. En 2016, Trump ganó esa zona por once puntos, y el año pasado, el representante republicano Denver Riggleman ganó por casi siete puntos pese a que otras regiones del estado votaron por los demócratas.

Russo afirmó que apoya a Biden, y señaló la diferencia entre la forma en que el posible candidato demócrata a la presidencia manejó la acusación de Reade y cómo Trump ha respondido a las acusaciones de agresión y comportamiento sexual inapropiado que han presentado más de una docena de mujeres en su contra. Biden ha solicitado que se publiquen los documentos relacionados con la contratación de Reade en su despacho y ha subrayado que los sobrevivientes “tienen el derecho a ser escuchados”.

“Podemos preocuparnos por reparar nuestro sistema y por las víctimas, y también apoyar a Biden”, señaló Russo.

En una encuesta de la Universidad Quinnipiac publicada la semana pasada, solo la mitad de los demócratas dijeron que le creen a Biden y cuatro de cada diez personas dijeron que tenían que saber más sobre las acusaciones. Entre los electores independientes, una proporción un poco mayor le creía más a Reade que a Biden y casi la mitad dijeron que necesitaban saber más.

En una encuesta realizada en la Universidad de Monmouth este mes, cuando se les preguntó a los electores independientes a quién le creían más, más de una tercera parte dijo que no sabía a quién elegir.

“Es enorme la cantidad de gente que dice: ‘No sé’, en especial si se tiene que decir”, señaló Fred Conrad, experto en opinión pública de la Universidad de Míchigan. “Es una señal de alerta de que no hay consenso sobre esto, incluso dentro de las ideologías políticas”.

Sin embargo, en una campaña para las elecciones primarias que tiene lugar en gran medida en pantallas de iPhone y de televisión, en la que los candidatos compiten en un terreno abarrotado en medio de la pandemia, la ventaja de un video promocional provocador podría compensar algunas vulnerabilidades políticas.

El primer video promocional político de Russo la presentó ante este extenso distrito, hizo alusión a la agresión sexual que sufrió, e intercaló la descripción de “sobreviviente” entre otras de “demócrata”, “mamá” y “miembro del Cuerpo de Marines”.

Russo afirmó que la agresión y la batalla que le siguió no son las razones por las que decidió postularse al Congreso y señaló el servicio que prestó con el Ejército en Irak y Afganistán, su trabajo en seguridad nacional y sus tres hijos pequeños como parte de su motivación. No obstante, también considera importante para esta campaña la experiencia de pelear contra una gran institución como el Ejército para que tomara con seriedad su caso.

“Me di cuenta de que servir a mi país se trataba tanto de pelear por la justicia y darles fortaleza a las víctimas para que se hicieran escuchar, como de atacar a las células de insurgentes en Faluya”, comentó.

En cuanto a la recaudación de fondos, Russo va rezagada en comparación con sus principales rivales en las elecciones primarias, pero, en febrero, obtuvo el respaldo de la lista de EMILY, que apoya a candidatas demócratas. El 23 de junio, el día de las elecciones primarias del partido, se enfrentará a dos varones, incluyendo a un veterano del Cuerpo de Marines.

Aunque el video promocional de Russo está abriendo nuevos caminos, las mujeres que participan en la política han comenzado a hablar sin tapujos sobre estos temas. En 2018, dos candidatas demócratas al Congreso, una de Illinois y otra de Florida, hicieron videos promocionales sobre sus experiencias con la violencia y la agresión; eran historias de supervivencia presentadas como parte de la experiencia que podrán aportar al cargo. Además, algunas funcionarias electas también han compartido partes dolorosas de su pasado.

En un emotivo discurso en el pleno del Senado de Míchigan en 2013, la gobernadora demócrata del estado, reveló que había sido víctima de agresión sexual varias décadas antes. El año pasado, luego de que se hicieron públicos los documentos legales que acusaban de violencia física y emocional a su exesposo, la senadora republicana de Iowa, Joni Ernst, afirmó que había sido violada en la universidad.

Unos meses después, en un evento de la Academia Naval de Estados Unidos dedicado a hablar sobre las agresiones sexuales en los campus universitarios, la senadora republicana de Arizona, Martha McSally, habló acerca de cuando fue violada en la Fuerza Aérea.

This article originally appeared in The New York Times.