¿Qué podemos hacer para combatir este miedo colectivo delincuencial?. Preguntan todos. La inseguridad reinante en nuestras calles se ha convertido en el principal problema de los dominicanos. No hay urbanización, barrio, avenida o calle donde los ciudadanos no estemos a merced de los delincuentes.

Asesinato policial y sicarios en motores

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¿Qué podemos hacer para combatir este miedo colectivo delincuencial?. Preguntan todos.

La inseguridad reinante en nuestras calles se ha convertido en el principal problema de los dominicanos. No hay urbanización, barrio, avenida o calle donde los ciudadanos no estemos a merced de los delincuentes.

Los gatillos alegres policías deben tener su chaleco y observar bien para que, de lejos, sepan  quién disparó por gusto.

 
Mire:

No existe conversación en círculo social alguno, donde el tema de la delincuencia no se convierta en un deprimente torneo, donde la gente compite para ver quién conoce el caso más escabroso, más grotesco o espectacular, ya sea de robo, secuestro o asesinato.

El problema de la inseguridad es, según todas las fuentes, la principal preocupación ciudadana.

Con cada nuevo asesinato de víctimas inocentes se produce una reacción visceral de los vecinos cercanos que organizan marchas, declaraciones y protestas.

Las autoridades nacionales tienden a minimizarlo ocultando una creciente impotencia e incapacidad.

Por otro lado, estamos cansados de detenciones sin saber dónde llevan a presos y para justificarse al no llegar con preso, se usa la clasificación «intercambio de disparos o causa externa no determinada por el forense. Se murió en el camino. Se ahorcó con su tanga, era gay, no tenía zapatos, ni cordones.

Hay que tener presente que el crimen es inherente a la sociedad humana por lo que no es esperable la prevención total de asesinatos, robos, violencia.

Sí es posible y deseable reducir el crimen a su mínima expresión compatible con la democracia. Más, ésa es una de las funciones indelegables del Estado.

La lucha contra el crimen tiene cuatro patas: a) Una legislación adecuada, b) Una policía honesta y eficaz,c) Una justicia rápida e imparcial y d) Un sistema penitenciario seguro.

Estamos muy mal en los cuatro temas y habría que avanzar en todos ellos, aunque las falencias más graves están en la policía y en la justicia. Un nuevo Sistema Judicial Penal requerirá tiempo.

Hay temas puntuales en lo que se podría hacer algo rápidamente y sin costos:

Proponemos de urgencia, Patria Segura contra delincuencia: Pa.se.co.de.
Podría ser un reforzamiento del plan, forzando a todos los militares vestidos de civil a saber el santo y seña del día.

Hoy, no se sabe quién es quién y qué hace el militar-civil con su arma bebiendo tragos de noche.

Otro tema: ¿Por qué el 911 no responde a veces?; ¿Qué capacitación tienen los operadores telefónicos?.

¿Cómo y quién los evalúa?; ¿Se graban las llamadas?; ¿Cuántos minutos tardan los móviles policiales en llegar al lugar de los hechos?;  ¿Quién es el responsable?

Los ciudadanos podemos y debemos hacer preguntas concretas como éstas u otras y exigir respuestas a las autoridades. El  plan seguro es inseguro, porque parece que son los cancelados y exmilitares los que atracan. Unos recogen armas y los delincuentes asesinan para conseguirlas.

Las armas se reciclan. Esto no va a parar.

En resumen:

El Plan Integral de Seguridad Ciudadana lanzado por el presidente Danilo Medina, desde marzo de 2013, no funcionó. Luis Abinader trajo a Guilliani con sistema para regular la emisión de placas a las motocicletas, y chalecos, el cual empezará  pronto.

El uso de chalecos y cascos con número de identificación para los motores, sean de servicio a pasajeros, o privado, con placas nuevas, fue parte del plan que se anunció. ¿Se cumplirá?

Queremos más detalles y resultados del plan seguridad ciudadana.

Lo merecemos por los tantos impuestos que pagamos.